2012: La economía global

23 de enero, 2012

2012: La economía global

(Columna de opinión de Fausto Spotorno, Director de OJF y Asociados)

Cinco años atrás se hablaba del viento de cola internacional que tenía la economía argentina. En esa época casi todas las variables económicas eran beneficiosas para el país. La crisis subprime a finales de 2008 cambió todo. Pero lo cierto es en 2010 las bajas tasas de interés, las subas de los precios de las commodities y el crecimiento de los países emergentes siguieron soplando a favor. Hoy vemos que el escenario internacional continúa modificándose y la Argentina se encuentra con una coyuntura global moderadamente favorable, pero con sus matices.

Desde el punto de vista de la actividad económica, Europa no logra encontrar una salida, lo cual quedó reflejado en la reducción de la calificación crediticia anunciada recientemente por S&P y si bien EE.UU. comienza a dar señales positivas, lo cierto es que todavía las economías desarrolladas presentarán una performance más bien pobre. Los países emergentes continuarán creciendo, pero a un ritmo menor. Así, América Latina crecería medio punto menos que en 2011, Europa Oriental casi dos puntos menos y Asia, prácticamente lo mismo. En este sentido, para la Argentina es muy relevante lo que suceda en Brasil y China. En el primero porque está muy vinculado con la industria local y en el segundo por la importancia que tiene para el mercado de commodities. Sin dudas, Europa es el punto más débil de la economía global y en el corto plazo no parece observarse una reactivación. Más bien, las señales tienden a ser cada vez más alarmantes.

En este contexto de crisis, el hecho que se esté discutiendo sobre la posibilidad de que se termine la unión monetaria de 17 países tal como la conocemos, da cuenta del deterioro de la economía europea, aún si esto no termina sucediendo. El PIB de la zona del euro habría caído 0,3% trimestral a finales de 2011 y probablemente enfrente una recesión en el 2012. En este sentido, si bien hay países que atraviesan una peor situación, ya ni los más sólidos evidencian buenas señales. En Alemania los pedidos industriales cayeron 4,8% mensual en noviembre, ubicándose en torno 6% por debajo del nivel de mediados de 2008, antes de la crisis de Lehman Brothers. En esta línea, las ventas del comercio mayorista y minorista de la zona del euro evidenciaron una caída del 2,1% anual en noviembre de 2011, séptimo mes consecutivo de caída anual de las ventas. Así, casi finalizando el 2011 las ventas mayoristas y minoristas de la zona del euro cayeron 0,6% anual en el año.

También es cierto que la heterogeneidad de la misma también se puso de manifiesto en este caso, porque mientras las ventas en Grecia fueron las que más cayeron en el 2011, -9,8% de enero a noviembre, las de Luxemburgo aumentaron 7,3% anual. Se destaca asimismo la caída del 6,5% anual de las ventas de Portugal y la caída del 6,2% en España. De todas formas, en Alemania por ejemplo las ventas aumentaron 1% anual en el acumulado a noviembre, pero considerando que el arrastre estadístico era del 0,5% anual, se evidencia el estancamiento de las mismas. Aun manteniéndose la heterogeneidad en la eurozona, parece que el contagio es cada vez mayor.

EE.UU., por su parte, muestra ciertas algunas señales positivas. Lo cual es claramente mejor a lo que sucedía 12 meses atrás cuando no había ninguna. Por un lado, los mercados bursátiles terminaron el año en alza luego de haber caído a mediados de año. Sin embargo, el dato más importante aparece en el mercado laboral: la tasa de desempleo alcanzó el nivel mínimo en 31 meses. Por otra parte, durante el tercer trimestre de 2011, el PIB de EE.UU. avanzó 1,8% frente al segundo trimestre (1,5% en términos anuales). Este cifra indica cierta aceleración del crecimiento que ya lleva seis meses. Aún así, los números aún son pobres y todavía siguen surgiendo algunas
cifras no tan buenas, como las ventas minoristas (sin autos) que en diciembre cayeron 0,2%.

En el caso de Brasil, el crecimiento parece estar mejorando últimamente, sobre todo en la industria. En el 2011 se estima que la industria brasileña creció sólo 0,6% y se espera que en el 2012 se recupere algo hasta alcanzar el 3% según el consenso de los analistas. Si bien el dato resulta positivo para la Argentina, ya no se habla de un escenario brillante, sino de uno moderadamente bueno.

China, por su parte, continúa siendo uno de los motores de la economía global, con un crecimiento esperado que se mantiene cerca del 9%. Sin embargo existen ciertos peligros que amenazan las proyecciones de crecimiento chino, tal como la apreciación del Yuan, que podría tener consecuencias en el mercado de commodities. En la actualidad, el gigante asiático es el mayor importador de soja del mundo y se espera que su participación siga en aumento. Sin embargo, la apreciación del yuan así como el bajo crecimiento de las economías desarrolladas pueden debilitar el crecimiento industrial chino. En este contexto si bien la demanda de commodities continuará siendo elevada, resulta difícil pensar que éstas puedan seguir subiendo. En lo que a la Argentina respecta, el gigante asiático es responsable de adquirir más del 50% del total comercializado de soja a nivel mundial. Sin embargo, esto no siempre fue así. Tan sólo quince años atrás, la cantidad importada de soja por parte de China representaba el 5% del total comercializado en el mundo. El ingreso de China a la OMC en el año 2000 y la expansión del PIB per capita que hoy es 20 veces el que tenía en 1981, son las variables detrás de esta explosión de demanda.

Así para el 2012, nos encontramos con un mundo desarrollado que sigue mostrando una performance relativamente pobre, en especial Europa. La zona del euro es un destino importante de las exportaciones argentinas ya que abraca el 17% de las exportaciones y es la segunda región luego del Mercosur. Adicionalmente, Brasil y China pueden verse afectados por las economías desarrolladas y eso puede impactar, por un lado en la industria local y por otro, en el precio de los productos agrícolas. Aun así creemos que el escenario es moderadamente positivo. Los precios de la soja si bien no subirán demasiado seguirán siendo altos, la industria brasileña podría repuntar levemente, con respecto al 2011, aunque haya dudas en el sector automotor y los datos de la economía norteamericana son algo mejores.

(Publicado originalmente en la edición impresa)