“Hay que hacer política industrial y bajar la inflación”

30 de enero, 2012

González Fraga

¿Cuál es la economía argentina: la que muestra la foto con niveles altos de consumo, la película del deterioro de los superávit gemelos o la ilusión de seguir abasteciendo al mundo de granos y alimentos en los próximos años?

La foto hay que mirarla con lupa. No todas son buenas noticias. Siquiera el consumo tan alto es positivo porque ello significa la ausencia de inversión. Las empresas que no quieren invertir distribuyen utilidades y los socios dicen “¿Qué hago: invierto en dólares al 2%, en pesos al 14% o me doy gustos?”. Y se dan los gustos. Entonces el exceso de consumo que vemos, en ciertos casos, no obedece a las buenas razones. Además, me parece que hay un despilfarro de energía y una falta de inversión en los sectores reproductivos. La foto indica que hay alertas más allá de la inflación y del deterioro de los superávit gemelos y uno no debe engañarse con el boom turístico del verano. También es cierto que muchas empresas anticiparon vacaciones como en la industria automotriz o siderúrgica. En el sector frigorífico hay entre 12.000 y 14.000 trabajadores que se encuentran despedidos o suspendidos.

¿Entonces la foto no es tan buena?

La foto es la mejor de los últimos 30 años. Lo que digo es miremos bien la foto.

¿Y la película?

La película tiene incertidumbres. En 2011 crecimos cerca de 7% y este año creceremos a la mitad. Crecer a 3,5% no es malo. Este año será peor porque Brasil se desacelerará, Europa arrastra al mundo al borde de una nueva recesión, los precios de los commodities ya no subirán como antes y el país arrastra algunos problemas de antes. El tipo de cambio en la Argentina es el que más se apreció en la región y eso genera incertidumbre en la película. Pero lo que más me preocupa es la torpeza e incapacidad del Gobierno para resolver alguno de estos temas. Me parece que la
principal amenaza que enfrenta la economía argentina es la torpeza con que se toman algunas decisiones. Arrasando con importaciones para restablecer el equilibrio comercial es demencial porque ahuyenta inversiones. Nadie invierte en una economía en la cual no sabe si el día de mañana podrá importar el repuesto para una máquina o el insumo para producir. El 75% de las importaciones argentinas son insumos o combustibles. Además, frenar inversiones en una economía cerrada puede no traer grandes costos pero con un grado de apertura del 40% la economía argentina es abierta y una medida así genera costos.

¿Pero precisamente no es una medida para evitar el deterioro del superávit comercial?

La clave es generar crecimiento industrial y no equilibrio cambiario. Me parece que hoy no estamos viendo proteccionismo sino manotazos. Sé que en el Gobierno no todo el mundo piensa como Guillermo Moreno en este debate y ojalá lo resuelvan bien. Soy un admirador de Raúl Prebisch y del proteccionismo que explicó el crecimiento de México, Brasil o Chile. Allí se establecieron barreras para generar el crecimiento de ciertos sectores industriales.

¿Y con respecto a las posibilidades que ofrece el mundo qué opina: ya pasó el tren?

No. El viento de cola amainó muchísimo. Pero no estoy de acuerdo con quienes dicen que el
viento de cola ya no existe. Una soja a U$S 430 la tonelada no es un dato menor. Y la tasa de interés baja tampoco. China seguirá creciendo, menos, pero seguirá haciéndolo. También la India y Brasil. No creo que vengan años malos, pero sí años peores que estos que pasaron.

¿Le preocupa la crisis internacional?

No tanto como todo lo primero que mencioné. Lo de Grecia y el resto de Europa lo podemos navegar gracias a que producimos materias primas y el mundo nos las compra. Estamos en un ciclo que se repitió en Perú, Brasil, Uruguay, donde el éxito económico explica los éxitos políticos.

Mencionó el tipo de cambio, ¿la Argentina hoy soportaría una devaluación del 10%?

No, no la soportaría. Nadie duda que el tipo de cambio hoy debería estar más cerca de $4,80 que de $4,30. Pero a esta altura no se puede devaluar, ni siquiera gradualmente. Creo que el camino a seguir es bajar la tasa de inflación. Devaluar cuando los precios aumentan al 20% anual es algo muy peligroso. Claro que el problema es que hoy devalúan Brasil, Chile y ahora quiere hacerlo Uruguay. Nos falta una política antiinflacionaria y creo que la reducción de los subsidios ayudará a contener la inflación. Pero el Gobierno tomó la medida justo en el momento en que la economía se enfría.

Pero entonces significa que el Gobierno tiene el diagnóstico correcto…

El Gobierno reconoce el deterioro de las principales variables de la economía. No soy un crítico de todo lo que hace el Gobierno. Hay señales positivas. Pero sí critico haber dejado que la inflación suba hasta disminuir la competitividad cambiaria como lo hizo. El Gobierno sigue fracasando en generar un estímulo a la inversión productiva y a la inversión en infraestructura. No lo está logrando y el boom de consumo choca con la oferta errática.

¿Y qué puede hacer? Dígame una medida concreta.

Por ejemplo volver a los mercados internacionales. No es progresista aumentar las tarifas para cancelar el capital de la deuda. La buena administración es aprovechar las tasas bajas que el mundo ofrecerá hasta 2014. En 2012 deberíamos refinanciar la deuda en vez de reducir el déficit fiscal a costa de la clase media.

¿Pero eso no va en contra de la política de desendeudamiento?

El desendeudamiento del que habla el Gobierno es la contrapartida de su incapacidad de acceder a
los mercados internacionales por el capricho del INDEC.

¿La Argentina ya alcanzó el piso de las 100 millones de toneladas de granos?

No creo que la Argentina llegue a las 100 millones de toneladas este año. Para mí tendremos entre 6 y 7 millones de toneladas menos que el año pasado. La sequía actual, a diferencia de la de 2008-2009, arrancó en noviembre-diciembre y por lo tanto mucha siembra no se puedo hacer. Por otro lado, es cierto que la tecnología y los fertilizantes aseguran mejores rindes pero no sé si la Argentina ya alcanzó un piso de 100 millones. ¿Por qué digo esto? Porque no bien caiga la rentabilidad del sector el rendimiento de la producción aflojará. Este año, por ejemplo, los pooles de siembra repactacaron con los propietarios de los campos los contratos de alquiler: ahora nadie puede pagar ya lo que se venía pagando.

Se decía que iban a faltar dólares. Pero ahora ya nadie habla del dólar…

El paralelo sigue a $4,80 y el contado con liquidación $4,60. La fuga del Banco Central se detuvo porque las compras fueren derivadas al paralelo. Pero no es que la gente dejó de comprar dólares: en lugar de comprárselos al Banco Central se lo compran entre ellos. La demanda de dólares sigue. No están solucionados los desequilibrios.

¿Está muy lejos la Argentina del atraso cambiario?

Con el real a 1,75 por dólar, las devaluaciones que la Argentina necesita para conservar su competitividad cambiaria no son tan grandes. Pero, duidado con que Brasil quiere llevar el dólar a 2 reales. Hasta ahora no pudo hacerlo por la afluencia de dólares a su economía. Pero ya lo hará. Por otro lado, la Argentina debe prepararse para la finalización del ciclo del dólar débil. No podemos estar apostando a un dólar débil y si los países empiezan a devaluar frente a un dólar cada vez más fuerte, la Argentina tendrá un problema. Creo que hay que curarse en salud, ¿qué significa esto? Política industrial y bajar la inflación.

En la Argentina los ajustes siempre significaron un costo para los gobiernos y fueron lanzados en contextos económicos adversos, ¿cree que el kirchnerismo correrá la misma suerte?

Depende de cómo el Gobierno haga las correcciones. El ajuste debe caer sobre el 30% más rico. El 30% más rico de la Argentina recibe más subsidios que el 30% más pobre. En mi opinión antes que hablar de ajuste hay que llevar a cabo estímulos a la inversión para crecer a tasas razonables y generando empleo. Darle más valor agregado a nuestras materias primas para que las provincias crezcan más también y mejoren sus ingresos. Si hay algo que queda claro es que el deterioro
fiscal de las provincias es mucho mayor que el de la Nación.

¿Piensa que el crecimiento de Brasil de los últimos años es un mito como algunos dicen?

Brasil se convirtió en la primera potencia ganadera del mundo en estos últimos 10 años, el primer exportador de pollos del mundo y marcha rumbo a ser una potencia láctea. La Argentina, que tenía todo para hacer eso, lo ha dejado pasar.

(De la edición impresa)

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