La Argentina como garante de la seguridad alimentaria

30 de diciembre, 2011

(Columna del economista Mario Blejer, ex Presidente del BCRA y actual vicepresidente del Banco Hipotecario y presidente de PAIS)

Recientemente se anunció el nacimiento del habitante 7.000 millones sobre la Tierra. Esto
constituye un desafío importante que requiere una provisión creciente de alimentos, tanto en cantidades como en calidad. Además del crecimiento de la población, se observa una rápida transición hacia la clase media, lo que altera los esquemas de alimentación. El problema que se enfrenta hoy es que las proyecciones en la demanda no son totalmente consistentes con los cambios esperados en la producción agrícola para esta década. Todo esto lleva a un problema de precios. Se estima que los de los cereales y de las carnes se mantendrán durante la década actual alrededor de 30% más elevados que durante la década anterior. Todo esto agita la preocupación por la así llamada seguridad alimentaria, que implica “que toda la población pueda, en todo momento, disfrutar de acceso, físico, social y económico a los alimentos suficientemente seguros y nutritivos como para satisfacer las necesidades de su dieta y sus preferencias alimentarias, para mantener una vida activa y saludable”.

La definición de la misma nos aporta cuatro dimensiones a tener en cuenta: disponibilidad, acceso, utilización y sustentabilidad. Cada una de estas dimensiones implica una responsabilidad sobre distintos factores tanto coyunturales como estructurales que posibilitan u obstruyen su realización. Reforzar la seguridad aa nivel mundial se convierte, entonces, en un factor estratégico para el desarrollo global a mediano plazo. Sin embargo hay pocos jugadores que tengan sus credenciales eficientes para establecer el rumbo sostenible en esta área vital. La Argentina, gracias al complejo industrial de la soja, se ha convertido en un abastecedor indispensable de proteínas y aceites vegetales y tiene todos los elementos que le permitirían jugar un rol determinante a nivel de las decisiones globales.

Para promover e incentivar este rol se estableció, en paralelo con otras iniciativas, Foro PAIS (Productores Agroindustriales de Soja). Una usina de ideas, cuyo objetivo principal es el de difundir y concientizar sobre la relevancia que tiene la cadena agroindustrial de la soja para la economía nacional, con el fin de posicionar al país como un actor clave y fundamental en la provisión de recursos para cubrir las necesidades alimentarias básicas globales, convirtiéndolo así en un polo alimentario para la Argentina y el mundo. En Foro PAIS consideramos que la
Argentina cuenta con el potencial y los recursos necesarios para hacerlo. La participación argentina en el comercio internacional de la soja es indiscutible. Es el primer exportador mundial de harinas y aceites de soja, se encuentra además entre los principales referentes del mercado mundial de biodiésel de soja. Al respecto, José Graziano da Silva, quien asumirá en enero como director de la FAO, declaró recientemente que hay sólo cuatro países que pueden expandir la producción de biocombustible sin afectar la seguridad alimentaria: la Argentina, Paraguay, Brasil y Colombia.

Para dar una idea sobre la contribución que nuestro país puede hacer a la seguridad alimentaria global, se estima que la producción actual de la harina proteica de soja alcanzaría para cubrir las necesidades anuales de proteínas de 172 millones de familias tipo (dos adultos y dos niños) lo que equivaldría a 13,5 veces la población argentina. Si a principios del siglo pasado se consideraba a la Argentina el granero del mundo hoy podríamos definirlo como un supermercado global. Para reforzar esta función es fundamental incentivar la generación de valor agregado en origen y promover procesos que revaloricen el rol de la agroindustria en nuestro país.

(De la edición impresa)

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