Europa, con nuevo plan

28 de octubre, 2011

Europa, con nuevo plan

Si la reacción de los mercados bastara para mensurar el éxito del nuevo plan de las autoridades
europeas para contener la crisis financiera, se podría decir que ya está resuelta. Pero la falta de
detalles sobre su instrumentación, la volatilidad emocional de los mercados y los problemas que
aún acechan a Europa obligan a adoptar una visión más matizada. Los puntos centrales del nuevo
plan son los siguientes:

Grecia: El objetivo es reducir el peso de la deuda hasta el 120% del PIB para el año 2020. Ahora, ronda el 160%. Para ello, a los tenedores de deuda griega se les descontará el 50% de lo que valen sus títulos. A su vez, un nuevo programa del FMI y la UE se pondrá en marcha a fin de año. Supondrá una financiación plurianual de 100.000 millones de euros e irá acompañado por un fortalecimiento de los mecanismos de seguimiento de la aplicación de las reformas.

FEEF: Los líderes europeos han acordado el reforzamiento del Fondo Europeo de Estabilización
Financiera (FEEF) hasta un billón de euros. Sin embargo, todavía no se ha cerrado la fórmula para lograrlo. En las conclusiones de la cumbre se asegura que el efecto multiplicador de las opciones que se barajan “puede variar, dependiendo de sus características y las condiciones del mercado, pero podría ser de hasta 4 o 5 veces, hasta alrededor del billón de euros”. Sobre la mesa siguen las dos opciones que se han barajado en la última semana: por un lado, que el FEEF garantice las emisiones de los países miembros para reducir los costes de financiación; por otro, que se cree un vehículo especial con inversores privados y públicos (como el FMI) que podría comprar bonos en el mercado primario y secundario, contribuir a la recapitalización de la banca o la ampliación de los rescates. También se estudia poder aplicar las dos alternativas simultáneamente dependiendo la situación. “El eurogrupo deberá ultimar los términos y condiciones para la aplicación de estas modalidades en noviembre”, aseguran las conclusiones de la cumbre.

Recapitalización: Los bancos con riesgos sistémicos deberán tener una ratio de capital de calidad del 9% y para conseguirlo se les da de plazo hasta junio de 2012. Esta ratio de capital se calculará después de revisar la valoración de los títulos de deuda soberana a precios de mercado a 30 de septiembre. Se trata de realizar un ajuste temporal por una situación excepcional. El informe asegura que los supervisores nacionales deben asegurarse que los planes de los bancos
para fortalecer el capital no lleven a un exceso de apalancamiento y que se mantenga el flujo de crédito a la economía real. Los bancos deberán primero buscar capital en el mercado o reestructurando sus balances y, si no lo consiguen, pueden acudir a una ayuda estatal. Serían alrededor de 106.000 millones de euros. La peor parte se la llevan, después de los bancos griegos, los cinco grandes bancos españoles –Santander, BBVA, Popular, Caixabank y Bankia– en los que se ha detectado unas necesidades de capital de 26.000 millones de euros. En general, los bancos que estén inmersos en procesos de recapitalización no podrán repartir beneficios vía dividendos o bonos para los empleados hasta que cumplan los objetivos requeridos.

¿Esta vez sí?

Según el último informe del IERAL-Fundación Mediterránea, “el tiempo dirá si es suficiente para
revertir el espiral de desconfianza, o sólo se ha comprado más tiempo. Aun cuando el paquete de
medidas fue muy bien recibido, hay dudas respecto a si se lograrán los objetivos que se persiguen:
la quita de la deuda griega podría no ser insuficiente para restaurar la sostenibilidad fiscal  de este país, y también se desconoce si el fortalecimiento del Fondo será suficiente para atender las
necesidades que podrían presentarse en caso que España e Italia no logren reducir en forma significativa la tasa de interés de sus bonos de deuda”. Otro tema a seguir es el nivel de actividad, ya que otra recesión está a la vuelta de la esquina y, según el IERAL, “eso podría introducir nuevos factores de incertidumbre”.

(De la edición impresa)