Se planchan las ganancias de las empresas argentinas

7 de septiembre, 2011

Se planchan las ganancias de las empresas argentinas

Luego del atisbo de recuperación registrado entre fines de 2010 y principios de este año, las ganancias de las empresas argentinas vuelven a plancharse. Las utilidades de las compañías que cotizan en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, que entre 2008 y 2010 se habían sacudido al ritmo de la crisis financiera internacional, parecen haber ingresado ahora en un derrotero propio. La alta inflación y la desconfianza por el actual modelo económico provoca fuga de capitales y el dinero conseguido por los empresarios se achica nominalmente y mucho más en términos reales.

Antes de la caída de Lehman, cada balance trimestral promedio alcanzó una ganancia de 115 millones de pesos, la crisis derribó esa utilidad a apenas 23 millones en el cierre de 2008, luego repuntó de modo permanente hasta abril-junio de 2011, cuando la utilidad llegó a 107 millones, pero ahora volvió a caer a 88 millones.

Este proceso, por supuesto, tiene ganadores y perdedores, en un modelo que sigue concentrando el ingreso. Setenta de las ochenta y cuatro empresas que cotizan en la Bolsa de Buenos Aires ya entregaron sus balances trimestrales con cierre al 30 de junio último y, según los estados contables presentados, puede decirse que se aplacó el atisbo de recuperación iniciado a fines del año pasado y que las utilidades de las empresas argentinas apuntan otra vez hacia abajo. Según empieza a verse, las ganancias de las empresas argentinas evolucionaron de manera muy parecida a las compañías del exterior desde el derrumbe sufrido en la última parte de 2008, tras la caída de Lehman Brothers, hasta fines del año pasado.

Pero en los últimos meses, las cualidades del actual modelo económico, con alta inflación y fuerte fuga de capitales, pone a las compañías locales en un proceso en el que las ganancias se achican en términos nominales y mucho más en valores reales. Tomando en cuenta números promedio, cada compañía venía ganando unos 65 millones de pesos por trimestre durante los años 2006 y 2007. Esa cantidad creció hasta un pico de 115 millones en el segundo trimestre de 2008 (gracias a la burbuja de las materias primas, con el petróleo y la soja por las nubes). Luego vino la crisis de octubre de 2008, tanto que en el cierre de esa temporada las ganancias promedio se achicaron hasta un mínimo de 23 millones trimestrales por compañía. A partir de ahí se dio una recuperación casi permanente, con una cumbre de 107 millones en enero-marzo de este año, pero el resultado de abril–junio advierte que las cosas no van bien: cada empresa se alzó con 88 millones de pesos.

Los números

En números totales, las 70 empresas cotizantes ganaron 6.196 millones de pesos en el trimestre abril-junio último, 17,4% menos que los 7.503 millones obtenidos en enero-marzo de este año, aunque 1,3% más que los 6.114 millones de abril-junio del año pasado, muy por debajo de la evolución inflacionaria. Debido a que los ingresos del primer trimestre de este año fueron muy buenos, los números del semestre no dan tan mal. En los primeros seis meses de 2011 las 70 empresas en cuestión ganaron 13.699 millones de pesos, 19,6% más que enero-junio de 2010, en este caso mucho más cerca de la variación de precios que está sufriendo la Argentina.

Pero en el trimestre abril-junio último, en promedio, cada cotizante ganó 88,5 millones de pesos, lo cual significa que en términos nominales tuvieron el peor resultado trimestral de los últimos cuatro trimestres: en julio-setiembre de 2010 cada compañía ganó 100,8 millones, en octubre-diciembre 92,8 millones, en enero-marzo último se logró el segundo mejor trimestre de toda la serie con 107,2 millones, y ahora bajó nuevamente a 88,5 millones. Por supuesto, todas estas son cifras promedio, que surgen de empresas gigantes como Tenaris e YPF, que ganan unos 1.000 millones de pesos por trimestre, o de compañías muy chicas como Colorín o Instituto Rosenbusch cuyas utilidades son inferiores a los 3 millones cada tres meses.

Debe hacerse notar que todos los resultados trimestrales logrados en los últimos tres años, todos sin excepción, fueron claramente inferiores al resultado nominal récord logrado en el trimestre abril–junio de 2008, antes que se desencadenara en Estados Unidos la crisis financiera de las hipotecas y la consecuente quiebra de Lehman Brothers, con lo que se desató la crisis financiera global que tiene a mal traer al mundo. En abril-junio de 2008 cada empresa cotizante en la Bolsa de Buenos Aires había ganado en promedio la friolera de 113,8 millones de pesos, una cifra 28,6% superior a la lograda en el trimestre abril-junio de este año. Esa variación se obtiene de manera nominal, pero si se descuenta el deterioro que tuvo la capacidad de compra del dinero obtenido, debido al imbatible proceso inflacionario, puede decirse que las ganancias reales de las empresas argentinas prácticamente han caído a un tercio de lo que eran en apenas tres temporadas.

Y por lo que se viene registrando, esta dura realidad no es reconocida por el Gobierno (mucho menos en tiempos electorales) y por el momento tampoco es asimilada por la población, que sigue aprobando el modelo económico que mantiene a rajatabla el kirchnerismo desde que empezó a hacer agua, a comienzos de 2006, cuando el ex ministro de Economía, Roberto Lavagna, fue despedido por Néstor Kirchner, debido a que no aceptaba realizar ningún tipo de ajuste, para frenar el proceso inflacionario. Después, se sabe, llegaron a Economía Felisa Miceli, Miguel Peirano, Martín Lousteau, Carlos Fernández y Amado Boudou, y ninguno le pudo poner el cascabel al gato.

Sin embargo, midiendo los resultados de manera semestral, debe reconocerse que el análisis muestra un resultado un poco más benévolo: en enero–junio de este año, siempre en promedio, cada una de las 70 compañías que cumplieron con sus balances en la Bolsa de Comercio ganó 195,7 millones de pesos, 19,6% más que en el primer semestre de 2010, superando incluso aunque sea por un leve 4,3% a la ganancia de 187,6 millones lograda en enero-junio de 2008, antes del derrumbe de Lehman.

Lo preocupante del caso es que los expertos resaltan que las utilidades de las compañías argentinas se han sostenido en dos motivos fundamentales: uno es el precio de la soja, que trae una carrada de dólares al país, aportándole un ingreso fiscal muy importante al Gobierno, y el otro es la consecuente revaluación que tuvieron los bonos argentinos (muchos de los bancos que cotizan en la Bolsa mostraron utilidades asombrosas por la suba de los bonos y no por cuestiones operativas, de ahí que la agencia Moody’s está advirtiendo que los pasa a perspectiva no positiva).

Concentración económica

A pesar de los supuestos esfuerzos del Gobierno por orientar la economía a una mejor distribución del ingreso, una de las peores novedades aportadas por los balances tiene que ver, otra vez, con la mayor concentración de los negocios. En el primer semestre de este año las 10 empresas que ganaron más dinero (YPF, Tenaris, Telecom, Siderar, Personal, Petrobras, Santander Río, Banco Macro, Banco Galicia y Grupo Financiero Galicia) se quedaron con el 84% de las ganancias totales: obtuvieron 11.500 millones sobre los 13.700 millones ganados por las 70 compañías.

Alternativas de inversión

A la hora de decidir dónde invertir, surgen algunas perlitas, como por ejemplo las 10 empresas que más aumentaron su ganancia, comparando enero-junio de este año con enero-junio de 2010: estas firmas elegidas son Carlos Casado, Grupo Financiero Galicia, Dycasa, Banco Galicia, INTA, Colorín, Carboclor, Imp y Exp de la Patagonia, Transportadora Gas Sur, Grupo Concesionario del Oeste y Metrovías. Sin embargo, como una señal de advertencia, en lo peor del espinel, se destacan las diez empresas que más dinero perdieron en el primer semestre: Sociedad Comercial del Plata, Edesur, Edenor, Pampa Energía, Petrolera del Conosur, Edelap, Polledo, Socotherm Americas, Transportadora Gas Norte y Transener.

Y directamente para deshacer posiciones, en lo peor de todo el espectro figuran las firmas que más aumentaron sus pérdidas: Edenor, Sociedad Com del Plata, Camuzzi Gas Pampeano, Edesur, Editorial Perfil, Cerámica San Lorenzo, Petrolera del Conosur, Hulytego, Polledo, Edelap y Socotherm Americas. En cambio, para empezar a pensar, como si se compraran bonos basura, se destacaron cinco compañías que siguen perdiendo dinero pero que pudieron achicar sus rojos: Compañía Inversiones Energía, Metrogas, TGN, Transener y Pampa Energía. Y directamente entre las que emergen de las cenizas aparecen cuatro firmas destacables que dejaron de perder y empezaron a ganar dinero: Camuzzi Gas Pampeano, Colorín, Electromac y Gas Natural Ban. Y en caso totalmente opuesto, hubo dos empresas que en enero-junio de 2010 habían ganado plata, pero que en el primer semestre de este año se encontraron con números en rojo: Electromac y Quickfood.

A partir de todos estos datos, debe buscarse la variación de precio que tuvieron las empresas entre los últimos seis y doce meses, y allí surge la canasta de recomendación para invertir.

(De la edición impresa)

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